La anemia por falta de hierro se debe generalmente a una deficiencia en la alimentación.
El problema del hierro es que el cuerpo tarda mucho tiempo en recuperarse, y si no le prestamos especial atención a nuestra dieta, nos puede llevar hasta años alcanzar los niveles adecuados de hierro.
Los niños son más propensos a padecer una falta de hierro ya que están en crecimiento y cada vez son peores los hábitos alimenticios de los más pequeños de la casa.
Los alimentos más ricos en hierro son:
- higado
- carne de ternera
- frutos secos (pasas)
- legumbres (lentejas sobre todo)
- verduras (espinacas, brócoli)
- marisco (calamares, mejillones, gambas…)
