Kathleen Wermke, antropóloga de la Universidad de Wurzburg en Alemania, es una de las investigadoras de un estudio que amplía el conocimiento que determina que las voces de los padres, especialmente la de la madre, son percibidas por el bebé desde el útero y memorizadas, junto con otros sonidos. El nuevo estudio añade que mucho antes de que el bebé diga “papá” o “mamá” ya toman el patrón de su lengua nativa, y se reproduce a través del llanto.
Para el estudio, Wermke estudió y grabó los llantos de 60 niños cuando tenían entre tres y cinco días de vida. La mitad eran franceses y la otra mitad alemanes. Los llantos eran naturales, en ningún momento fueron provocados.
Los bebés nacidos en familias francesas lloraban con un modelo de idioma que los expertos llaman melodía creciente que va desde sonidos bajos a altos y los alemanes lloraban con una melodía decreciente, que va de sonidos altos a bajos. Exactamente igual que el idioma de sus respectivos padres.
Por lo tanto podemos sacar en claro que los bebés no sólo eran capaces de almacenar la entonación de sus padres, sino que también son capaces de reproducirla.
