Los seres vivos tienen fundamentalmente 3 funciones; alimentarse, reproducirse y morir. En el hombre la función de reproducción tiene otras connotaciones que englobamos en la palabra sexo. El sexo de alguna manera condiciona la vida del ser humano y marca una parte muy importante para todo individuo.
El orgasmo es la culminación de la actividad sexual; dejando atrás connotaciones religiosas, éticas o políticas cuando el ser humano tiene una relación sexual busca el placer y el final de éste, tanto para el hombre como para la mujer, es el ansiado orgasmo.
La mujer y el hombre obtenemos el orgasmo de manera diferente, porque nuestros cuerpos son diferentes, sin embargo estamos destinados a encontrar la manera de que uno a otro nos ayudemos para llegar hasta obtenerlo.
Debemos cuidar algunos detalles de nuestra vida sexual como parte de nuestra salud, porque en definitiva una vida sexual sana nos ayuda a alcanzar ese bienestar físico, mental y social.
Para tener una vida sexual sana debemos estar relajados, dedicarnos tiempo. Por supuesto debemos cuidar nuestra higiene íntima porque las relaciones sexuales ponen en contacto zonas de nuestro cuerpo que normalmente están habitadas por bacterias (boca, mucosa genital). Y es muy necesario que estemos receptivos a la relación mentalmente hablando, si tenemos miedos, algún tipo de duda, agobio o bloqueo la relación sexual no será todo lo placentero que pudiese; para evitar esto el ejercicio físico puede ayudarnos mucho aparte de por supuesto una buena comunicación con nuestra pareja.
