Helados, ¿un placer prohibido?

Podemos definir al helado como una mezcla pasteurizada y homogeneizada de leche, derivados lácteos y otros productos como cacao, zumos o frutas.

Principalmente hay dos tipos de helados según el elemento mayoritario de su composición

 Helados de crema: en este grupo el nutriente que predomina son los azúcares. También son ricos en nata o en grasa no derivada de la leche, encargada de otorgarles esa cremosidad. Son muy energéticos, un cucurucho de chocolate nos aporta unas 230 calorías. Esto se debe a que sus ingredientes principales son el chocolate, la nata o los frutos secos, y que el tipo de grasa utilizada mayoritariamente es la saturada. Su contenido en proteínas es poco destacable.
Se pueden tomar siempre con moderación, es un alimento muy nutritivo y una fuente de calcio excelente por su gran contenido en leche, también nos aportan vitaminas A, D y B2. Pero no debemos olvidar que tienen que están clasificados como ‘placeres’, lo podemos tomar de postre de vez en cuando pero no sustituir la fruta o el yogur que tomemos normalmente por ellos.

– Helados de hielo: aquí se encuentran los polos, sorbetes o granizados y se caracterizan por estar compuestos mayoritariamente por agua. Son menos calóricos que los de crema y aportan alrededor de 100 calorías por helado. No nos aportan nada de grasas y prácticamente nada de proteínas. Los azúcares, como el jarabe de glucosa, son los encargados de darles dulzor y energía. El hecho de que sean menos calóricos y carezcan de grasas, no es motivo para que incrementemos su consumo, porque como señalamos antes, son alimentos muy ricos en azúcar.

– Helados sin azúcar: estos helados no llevan azúcares añadidos en su composición. Sin embargo las cantidades de grasa no están modificadas, así que hay que tener cuidado. Son más bajos en calorías, pero no significa que si los tomamos libremente, no vayamos a coger algún kilo de más. Si eres diabético debes prestar gran atención al etiquetado y comprobar que no lleven sacarosa o fructosa.

En definitiva, los helados son alimentos ricos que podemos disfrutar en la época estival teniendo un poco de cuidado también con el resto de la dieta. Si estás de vacaciones no te quedes sin tu helado, pero vigila otras comidas realizadas a lo largo del día para ir compensando. Estos excesos veraniegos también se pueden paliar realizando más deporte al aire libre o caminar por la playa.

 

Bibliografía consultada

A.Madrid, I. Cenzano. Helados. Análisis, composición y control de calidad. 2003

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