Artritis y alimentación: ¡No dejes que el reuma te coma!

Las enfermedades reumáticas constituyen un grupo de trastornos en los que es frecuente el empleo de terapias dietéticas, en su gran mayoría de escasa validez científica y basadas en principios míticos, costumbres ancestrales o modas. Es importante recomendar a los pacientes que se sometan exclusivamente a la dieta prescrita por el personal sanitario adecuado, como por ejemplo, el nutricionista, para evitar hábitos o prácticas alimenticias que puedan perjudicar el estado nutricional del paciente y por lo tanto, su salud en general.

Hoy hablaremos de la artritis reumatoide, empezando por una breve definición y haciendo una serie de recomendaciones dietéticas tanto para poder paliar los síntomas de la enfermedad como para no perjudicar la salud de estos pacientes con alimentos que puedan alterar su estado nutricional.

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La artritis reumatoide es una enfermedad autoinmune cuyas manifestaciones primarias consisten en dolor, inflamación e impotencia funcional de las articulaciones, que suele progresar hacia la deformidad de las mismas, provocando daño en los cartílagos y erosión del hueso. La prevalencia de esta enfermedad es más alta en mujeres de edad comprendida entre los 40 y 60 años.

Los síntomas asociados de esta enfermedad son:

  • Dolor torácico al respirar (pleuresía).
  • Sequedad en ojos y boca (síndrome de Sjögren).
  • Ardor, prurito y secreción del ojo.
  • Nódulos bajo la piel (generalmente un signo de una enfermedad más grave).
  • Entumecimiento, hormigueo o ardor en las manos y los pies.
  • Dificultades para dormir.

Las necesidades energéticas de estos pacientes son elevadas, por lo que si no se atienden, favorecerán su delgadez y malnutrición en general.

Las necesidades proteicas se encuentran elevadas en la fase aguda o brote de esta enfermedad (1,5-2 g/kg peso/día), debido al aumento del catabolismo proteico, la reparación de los tejidos y al proceso inflamatorio. Unas necesidades proteicas elevadas implican un riesgo añadido de exceso de grasas saturadas, colesterol, ácido araquidónico y ácido úrico. Por ello, se recomienda que las fuentes proteicas sean a base de:

  • Pescados blancos y azules
  • Soja
  • Lácteos desnatados
  • Legumbres
  • Cereales integrales
  • Frutos secos

Las necesidades lipídicas han de representar el 30% de las kcal totales. Los alimentos que favorecen el estado nutricional de estos pacientes serían:

  • Alimentos ricos en ácido γ- linolénico, abundante en frutos secos y aceites de semillas, especialmente onagra (prímula) o borraja.
  • Ácidos grasos de la serie ω-3 (ácido α-linolénico) en pescados azules y nueces ,por ejemplo.
  • Aceite de oliva virgen extra, ya que evita el predominio de grasas saturadas, es cardiosaludable, y contiene numerosos antioxidantes potentes que contribuyen a paliar el proceso inflamatorio.

Por el contrario, habría que reducir la ingesta excesiva de carnes rojas y derivados cárnicos, ya que estos aportan demasiado ácido araquidónico, que es un precursor de mediadores inflamatorios agresivos.

En cuanto a necesidades glucídicas, representarían el  50% de las Kcal totales.  Por otro lado, se ha visto que, eventualmente, los pacientes que sufren de artritis reumatoide, puedan tener intolerancia a la lactosa.

La ingesta de algunos micronutrientes como  las vitaminas D, C, E, zinc, hierro y manganeso puede ayudar a paliar los síntomas de esta enfermedad, aunque la evidencia, por ahora, no es del todo suficiente.

No todos los alimentos están permitidos en esta enfermedad, ya que existen alimentos proinflamatorios que pueden perjudicar la salud de los afectados

  • Alimentos que contienen histamina o serotonina:
    • Carne de cerdo, carnes rojas.
    • Salchichas.
    • Pescado, marisco.
    • Chocolate.
    • Vino.
    • Fresa.
    • Tomate.
    • Espinaca, etc.
  • Alimentos ricos en otras aminas vasoactivas:
    • Cítricos.
    • Café y alcohol.

Por último, cabe decir que la artritis reumatoide es crónica, por lo cual los pacientes mantendrán un consumo prolongado de medicamentos, que bien pueden alterar la mucosa gástrica y en consecuencia, originar problemas de malabsorción e intolerancia a algunos alimentos. En estos casos, la planificación de la dieta de estos pacientes puede verse dificultada , por lo que, además de las recomendaciones anteriormente citadas, el dietista-nutricionista se  encargará de individualizar la dieta de cada individuo, ya que cada paciente es único y precisa de requerimientos distintos.

Bibliografía consultada:

Requejo A, Ortega R. Enfermedades reumáticas. En Ortega RM, Requejo AM, (eds). NutriguíaManual de nutrición clínica en atención primaria. Madrid: Complutense, 2006, pp. 239-245.

Diet therapy for the patient with rheumatoid arthritis? Rheumatology (1999) 38 (11):1039-1044. doi: 10.1093/rheumatology/38.11.1039

Rennie KL, Hughes J, Lang R, Jebb SA. Nutritional management of rheumatoid arthritis: a review of the evidence. J Hum Nutr Diet. 2003 Apr;16(2):97-109.

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