Consejos prenavideños nutricionales

Ambiente obesogénico a nuestro alrededor: turrones, mazapanes y bombones hasta en la sopa (que es lo último que vamos a comer en fiestas) desde mitad de octubre. Comilonas por doquier, comida de empresa o clase (incluso ambas); que ahora vamos a ver a la abuela para el aguinaldo; no olvides la cena con tus mejores amigos para daros un regalo del amigo invisible, sin contar que seguro que te das un caprichito con tu pareja. Todo esto llega a casa y después de esas comilonas a ver a quien le amarga un dulce. Que está muy bien eso de llegar y picar de la bandejita un alfajor; bueno, y todo esto sin hacer ningún tipo de ejercicio, ¡no vaya a ser que nos vayamos a congelar con el frío que hace fuera!

¿Te suena esta situación? A mí me suena bastante, la vivo cada año. Emm, ¡un momento! Soy nutricionista sí, pero principalmente soy persona y muy golosa desafortunadamente, por eso me solidarizo con vosotros, queridos lectores, y este post va dirigido a daros unos consejillos que espero os sean de utilidad, si no para esta Navidad, ¡para la siguiente!

Quizá este post llega un poco tarde porque tenéis los armarios llenos desde que visteis en el supermercado el primer turrón de chocolate a eso de finales de octubre. Si es ese el caso, es un poco más complicado, pero si te has sabido resistir a la industria alimentaria navideña, pon atención.

Lo primero de todo que os aconsejaría es hacer una lista de la compra, apuntad lo que necesitáis y a poder ser, con el estómago lleno cuando la hagáis. Por otro lado, a no ser que viváis en el camarote de los hermanos Marx, olvidaos de las ofertas del 3×2 o el 3×1832789136 que suelen hacer en los supermercados. Si sois una familia de 3-4 personas ceñíos a unas cantidades lógicas, por así llamarlas. Que sí, que son fechas claves, que mejor tres tabletas de turrón que una, pero un poco de control, por favor. Otra cuestión es cuando recibís invitados en casa, pero si no vais a recibir a nadie y es para vuestro propio consumo, ¡mesura, mesura!

Ojo con los niños, en esta época hay mucho para ellos, desde los calendarios navideños hasta Papa Noel envuelto en chocolate. Recordad que estos alimentos no son de consumo diario, se toman de forma ocasional. Intentad que vuestros niños consuman estos alimentos en días claves o fines de semana, es muy común que a diario se atraquen a golosinas, más aún si estas campan a sus anchas expuestas por toda la casa.

Luego está la lucha entre todo lo que me voy a comer y el no me entra la ropa para tal evento. Y ahí echamos mano de internet, de san Google y san dieta mágica. Lo que hemos engordado en estos días no se baja de un día para otro, así que la mejor opción que os propongo es llevar una vida normal (dieta equilibrada y ejercicio diario) y darse un caprichito de vez en cuando, que, por supuesto, no viene nada mal.  Si comemos adecuadamente, exceptuando los días claves, en los que bien estaría degustar los platos típicos navideños que nuestra rica gastronomía nos ofrece sin abusar, es decir, que el cocido con pelotas va a estar igual de bueno si no rebosa en nuestro plato. Recalco, ¡mesura!

Lo difícil también es moverse con este frío, porque donde nos den una mantita caliente y una caja de bombones mientras vemos con nuestros hijos Star Wars, que se quite lo demás ¿no? Pues es ahí donde tenemos que sacar fuerza de voluntad y salir a dar un paseo (si es un bueeeeeeen paseo mejor) o practicar nuestro deporte favorito para bajar el cocido, los mazapanes y el vinito que ha caído en esa cena de empresa.

En definitiva, sé que son días muy difíciles para controlar nuestra alimentación pero con un poco de fuerza de voluntad, eligiendo los platos menos calóricos, comiendo con mesura y realizando ejercicio físico, podemos estar geniales y lucir el traje para estas fiestas que más os guste con orgullo a la vez que disfrutar de la gastronomía navideña y, por supuesto, de la compañía de nuestros seres más queridos, que al fin y al cabo, el acto de comer es un acto social y que mejor que ponerlo en práctica estas navidades.

Ahí quedan esos pequeños consejos, ¡espero que los pongáis  en práctica y podáis disfrutar de las fiestas que están por venir!

 

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