Todo lo que necesitas saber sobre el té

 

Introducción

El té tal y como lo conocemos en Occidente, se refiere a la infusión obtenida a partir del arbusto Camellia sinensis ó árbol de té. Esta planta tiene su origen en China, donde desde hace varios siglos se masticaban sus hojas, ya que las infusiones de té fueron apareciendo poco a poco en la historia. Por otro lado está el té cultivado en la zona más septentrional de Asia, que recibe el nombre de assam, variedad de la que se obtiene el té negro de la India. Es en el siglo XVII cuando llega a Europa hasta que llegó a ser un casi indispensable en Reino Unido o Irlanda.

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Tipos de té

El té es la segunda bebida más consumida en todo el mundo después del agua. Principalmente se distinguen 5 tipos de té en función del proceso de elaboración:

  • Té negro: las hojas del té se dejan marchitar varias horas para prensarlas más tarde y finalmente se dejan reposar para que se den los procesos de oxidación. De este modo se consigue un color oscuro en sus hojas. Su sabor es amargo con recuerdos de frutas. Té negro: las hojas del té se dejan marchitar varias horas para prensarlas más tarde y finalmente se dejan reposar para que se den los procesos de oxidación. De este modo se consigue un color oscuro en sus hojas. Su sabor es amargo con recuerdos de frutas.
  • Té Oolong: en este caso la oxidación que sufre este tipo de té es mucho menor que la del té negro. Su infusión es de color ámbar, sabores astringentes y afrutados. Podríamos decir que es el intermedio entre el negro y el verde.
  • Té verde: las hojas frescas recolectadas se enrollan y se hierven para inactivar sus enzimas y ser secadas posteriormente con aire caliente. Este proceso es el responsable de que se creen una serie de moléculas aromáticas que conforman sus colores amarillos y verdes, así como su sabor afrutado que recuerdan a la hoja original.
  • Té blanco: se obtiene un té de elaboración simple y sencilla en el que sólo se dejan secar las hojas.
  • Té Pu-Erh: en esta variedad, las hojas se almacenan durante varios años en unas condiciones específicas que hacen que el té verde se convierta en rojo, gracias a la fermentación producida por las bacterias allí presentes. Tiene un sabor terroso y ahumado.
  • Otros tipos: también encontramos los tés perfumados con flores (rosa, jazmín…), té Ceilan, tés de la India como el darjeeling, ó los tés solubles que se pueden diluir en agua tanto fría como caliente.

Teína y cafeína ¿son iguales?

Pues la respuesta es sí, químicamente son la misma molécula. Es importante señalarlo porque es frecuente oír que el té es más sano que el café porque no tiene cafeína. El té se le considera una bebida estimulante por su contenido en cafeína. Se desaconseja abusar de su consumo en niños, lactantes, embarazadas, personas que sufran nerviosismo ó insomnio y si existen problemas de estómago ya que estimula la secreción gástrica.

Posibles efectos beneficiosos

En cuanto a las múltiples propiedades que se le suelen otorgar al té, especialmente el verde en el mundo de la dietética, cabe destacar que los estudios que se han realizado han sido en su mayoría in vitro. Por tanto no se puede hablar de resultados comprobados en personas. La propiedad más importante del té verde sería la de ‘quemagrasas’. Hay estudios que relacionan su consumo con una disminución de la grasa corporal, ya que se ha observado que podría emulsionar grasas y por el efecto de la cafeína, incrementar el gasto energético.

Otros estudios hablan de la capacidad antitumoral que pudiera tener gracias a los compuestos fenólicos presentes en el té verde.

También se ha estudiado in vitro, los efectos que pudiera tener este tipo de té sobre el colesterol y triglicéridos, bajando sus niveles en sangre.

Gracias a la acción de la teofilina, un alcaloide presente en el té verde y negro, tiene una acción bastante diurética.

Por tanto, son propiedades que aún no están demostradas, careciendo de un estricto rigor científico.

Formas de tomar el té

En Europa, lo más común es beberlo en infusión. En una pequeña cantidad de agua hirviendo se añaden las hojas de té para dejarlo infusionar durante unos 5 minutos, y lo mejor es tomarlo recién hecho para que sus propiedades organolépticas (sabor, color y aroma) no se vean alteradas.

El té también se puede tomar con leche ,no hay gran acuerdo sobre qué ingrediente se debe añadir antes. Pero por lo general se suele añadir la leche templada a la infusión.

El té helado, muy habitual en Estados Unidos, consiste en añadir hielo a la infusión. Es aconsejable que el té haya enfriado antes de prepararlo con el hielo ya que si se hace directamente en el té caliente, se podría enturbiar y darle una nota de acidez importante. Se suele servir con hojas de menta, una rodaja de limón y azúcar.

Concluyendo, el té es una buena fuente de hidratación y también de disfrute para los amantes de esta bebida, dada la gran variedad que podemos encontrar actualmente en el mercado y maneras que existen de prepararlo.

Bibliografía

Tratado de nutrición / Nutrition Treatise: Composición Y Calidad Nutritiva .Ángel Gil Hernandez.

La cocina y los alimentos. Enciclopedia de la ciencia y la cultura de la comida. McGee, H. Ed. Debate. 2000

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